Lamu, el pequeño edén africano con playas paradisíacas y sin automóviles

La pequeña isla de Lamu se encuentra en el océano Índico, a lo largo de la costa norte de Kenia, en África. La localidad continental de referencia es Makowe, de cuyo puerto parten las embarcaciones que cruzan el canal, en un viaje de diez minutos que desembarca en el pueblito compuesto por un archipiélago de tres unidades y que tiene como principal atractivo precisamente a Lamu, más conocido por los lugareños como «el pequeño Edén de las tres islas».

Para arribar a la isla, los visitantes tienen que embarcarse en un dhow, una  pequeña embarcación de madera y vela triangular que se suele utilizar en toda la costa del océano Índico africano.

Patrimonio de la Humanidad

Fue en el año 2001 que la Unesco reconoció el valor cultural de la pequeña ciudad de Lamu, por ser el más antiguo y el mejor conservado asentamiento swahili de África Oriental. «Construida en piedra de coral y madera de manglar, la ciudad se caracteriza por la simplicidad de las formas estructurales enriquecidas por características tales como patios interiores, verandas y puertas de madera talladas. Lamu ha sido sede de importantes festivales religiosos musulmanes desde el siglo XIX, y se ha convertido en un centro importante para el estudio de las culturas islámica y suahili», dicta el reporte de la Unesco en ese entonces.

Uno de los mayores atractivos del destino es la combinación de culturas que se puede ver en la arquitectura y la estructura urbana que demuestran gráficamente las influencias culturales que se han unido a lo largo de más de 700 años en Europa, Arabia y la India.

Lo cierto es que la localidad se convirtió en un importante centro religioso en África oriental y central desde el siglo XIX, atrayendo a estudiosos de la religión islámica y la cultura swahili. Hoy en día es un reservorio de la cultura swahili, cuyos habitantes han logrado mantener sus valores tradicionales como lo muestra un sentido de unidad y cohesión social.

Lejos de la contaminación y del ruido

Uno de sus mayores atractivos es el aire puro que se respira, dado que en la isla no se acostumbra a ver automóviles. De hecho, sólo el gobernador de la isla tenía el derecho a un vehículo, dejando a los lugareños la opción de movilizarse en bicicletas o burros.

Con los años que han pasado, el único transporte del «mundo moderno» que se puede ver en la isla son dos o tres motocicletas que tampoco tienen mucho para recorrer, únicamente el frente marítimo, ya que el lugar carece de calles asfaltadas sino que tiene caminos arenosos.

Además del encanto de las callecitas estrechas, los lugareños y su amabilidad, la isla tiene elementos familiares de distintos lugares del país como las puertas de las casas que suelen ser adornados con colores, especias que llegan de todas partes y los clásicos mercaditos del lugar que ofrecen provisiones de otros rincones del continente.

Lo cierto es que la combinación de flora y fauna hacen de Lamu un lugar lo más parecido al paraíso. Y aunque su visita no amerita muchos días ya que es un destino donde hay pocas atracciones turísticas que visitar, como el  museo local, sus playas son el principal atractivo, debido a sus arenas blancas y el azul transparente del océano. También existe la posibilidad de que las personas tengan un encuentro con delfines que suelen acercarse a las costas de Lamu.

La calidez de los lugareñas, el ritmo tranquilo que llevan de vida, sus pequeños y sinuosos caminos que permiten vivir una experiencia única al visitante, permiten que en Lamu sea muy fácil olvidarse un poco de la rutina y adentrarse en toda la magia de este pequeño edén africano.

FUENTE: Infobae

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